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➡️ Aprendizajes - El síndrome del impostor es tan clásico que... Da miedo hablar de eso. Pero merece la pena. Te cuento cómo lo estoy superando (en parte)

➡️ Proyectos de la comunidad - Tenemos un post sobre Branded Content muy interesante de Víctor Gutiérrez.

➡️ Herramientas - Crea webs a partir de Notion con un par de clics.

➡️ Noticias & Otras reflexiones - Con la colaboración de Growth.

 

Update del sorteo. ¡Las camisetas están listas! He escrito a las personas que os apuntasteis desde México y Argentina. Estoy buscando alternativas. Iba en serio, buscadme un sitio donde las impriman allí y me encargo. El resto: el lunes 4 deberían llegar a mi casa, luego empezaré a organizar los envíos.

Cómo supero el síndrome del impostor

Imagen de Sincerely Media en Unsplash

 

 

Esta semana he cerrado mi primer trimestre como empresario independiente.

 

Es un pequeño hito que me me ayuda a tangibilizar los esfuerzos y ver resultados.

 

No hay nada más real que el dinero entrando en la cuenta.

 

Quizá el dinero sea la mayor de las creencias intersubjetivas, en lenguaje de Harari.

 

Quizá sea la que mayor peso tenga en nuestras vidas, añado yo.

 

Porque toda empresa (individual o no) no deja de ser una ficción.

 

Y la única forma de alimentar las ficciones es que alguien crea en ellas.

 

Empezando por ti mismo.

 

Y (a veces) tú eres la persona más difícil de convencer.

 

Si es tu caso, es que también sufres del, no por trillado menos auténtico, síndrome del impostor.

 

Si no, puedes ser una persona muy equilibrada y que tiene las cosas claras.

 

O una persona tan incompetente que no se da cuenta de dónde están sus límites.

 

No es fácil separar un caso del otro. Así que me voy a dirigir solo a las personas que hayáis sufrido o estéis sufriendo el síndrome del impostor (o impostora).

 

Y vamos a ver cómo crear ficciones que te permitan continuar cuando no crees en ti.

 

Empezamos.

 

El síndrome del impostor (impostora en sus orígenes) no es nuevo

 

En 1978 dos psicólogas clínicas (Pauline Clance y Suzanne Imes) lo describieron en un paper en el que analizaron cómo un grupo mujeres de alto rendimiento, a pesar de todos sus logros, se sentían un fraude.

 

En 2011 se popularizó, cuando la doctora Valerie Young publicó un bestseller basado en esa misma investigación.

 

Y ha sido en los últimos años cuando de verdad ha entrado en el vocabulario común:

 

¿Una moda? ¿Un lloriqueo conjunto? ¿Una exageración?

 

No lo creo.

 

Si cada vez lo usamos más, es porque explica algo real.

 

Seguramente tú también lo hayas sufrido. O hayas conocido a quien lo sufre.

 

Cuando términos como este explotan y saltan del mundo académico al territorio meme de tazas y camisetas es porque explican una realidad que en mayor o menor medida muchas personas vivimos.

 

Hay casos extremos y otros más normales. Pero rara es la semana que en algún grupo de WhatsApp algún amigo o amiga no mencione que lo sufre.

 

¿Por qué?

 

Ja. Ni idea.

 

Supongo que porque todos estamos viviendo en entornos profesionales cambiantes y de incertidumbre.

 

Las tendencias cambian, las modas cambian, la tecnología se acelera…

 

Pero mi yo más rancio me dice que eso lleva asiendo así mucho tiempo.

 

Basta leer unas pocas páginas de Toffler o ver alguna serie de los 90 o ver a Paco Martínez Soria quejándose de la automatización del trabajo en películas de los años 70 (creo que los que no sois de España no lo vais a conocer, tampoco los más jóvenes, pero entrad a ver el vídeo) para entender que llevamos muchas décadas con esta sensación de incertidumbre, obsolescencia y cambio acelerado.

 

No sé qué lo explica, pero no es solo el cambio.

 

Quizá sea que ahora podemos ponerle un nombre para que otros entiendan nuestra angustia.

 

Pero no me importa tanto el por qué, sino el cómo podemos hacer algo para que no nos paralice.

 

Cómo superé (en parte) el síndrome del impostor/a

 

El síndrome ataca más fuerte cuando cambias de especialidad, de empresa o de estado vital.

 

Cuanto más fuerte es el cambio, más fuerte te golpea.

 

No es algo que puedas apagar.

 

Pero sí tengo varias cosas que me han ayudado a ignorarlo o mitigarlo.

 

Ahí van.

 

Céntrate en lo inmediato y empieza a hacer algo. La identidad se construye mediante la acción

 

 

Hay algo mágico en hacer cosas.

 

Hacer cosas apaga el ruido, activa mecanismos y dispara el movimiento.

 

Pone algo en marcha.

 

Hacer cosas es muchas veces inútil.

 

Escribir un post sobre estrategia de marketing en un blog que nadie lee puede que no te lleve a nada.

 

O sí.

 

¿Quieres ser escritor? Escribe. Porque es lo que hace un escritor.

 

¿Quieres emprender? Emprende. Es lo que hace una emprendedora.

 

¿Quieres hacer películas? Hazlas.

 

¿Es algo demasiado grande? Empieza haciendo cortos, empieza un proyecto mientras trabajas o escribe un relato.

 

 

Si mejoras lo que hay, dejas de ser un impostor

 

Puede que no seas el mejor programador. Pero eres el que está en ese momento disponible.

 

Si esa app es una mierda y la puedes mejorar, no eres un fraude.

 

Sí, seguro que habría alguien mejor para hacerlo entre los 245 millones de desarrolladores, pero tú eres el que está ahí. 

 

No eres el mejor creativo, ni la mejor copywriter ni el mejor estratega. Pero eres el elegido para esa misión.

 

Mejora lo que haya, y el síndrome del impostor se empezará a hacer más pequeño.

 

 

Quítate el peso: no seas la única persona que juzgue.

 

Si has creado una estrategia de marca y al cliente le gusta y has hecho tu mejor trabajo, esa ficción ya debería ser más fuerte que la voz en tu cabeza que te dice que no sirves para nada.

 

Si has hecho un corto y a la gente le flipa el nivel de producción, es que lo has hecho bien.

 

Si has dado un curso de oratoria para ayudar a que otras mujeres alcen su voz y se han emocionado, ya has mejorado la vida de alguien.

 

Si has repensado una acción para lanzar una aplicación y está funcionando, has mejorado la realidad de tu cliente.

 

Sí, a veces no conseguirás nada, pero en ese caso, céntrate en mejorar y aprender.

 

Un profesional se levanta y lo sigue intentando. 

 

Cree en tu mierda

 

Para superar el síndrome del impostor (o impostora) tienes que construir una ficción nueva.

 

Una en la que eres la mejor opción disponible para un problema concreto.

 

Puede que pienses que nos adentramos en ese peligroso territorio de la magufada y el pensamiento mágico.

 

Pero la ficción que te impone el síndrome del impostor/a también es igual de falsa (o de real) que la que construyas tú.

 

Creer la ficción que te impone el síndrome del impostor casi siempre es inútil.

 

Te hace sufrir ansiedad y miedo.

 

Crear una nueva ficción, que construyas a partir de la acción y los resultados puede ser útil.

 

Ambas son mentira.

 

Ambas son verdad.

 

Y al final todo depende de que seas capaz creer en tu mierda.

 

Proyectos de la Comunidad

Esta sección está dedicada a suscriptores/as que quieran dar visibilidad a proyectos personales. Si te interesa, contesta al email y me cuentas. Puede ser un curso, un libro, un post o lo que te dé la gana. No puedo garantizar que te vaya a sacar, pero si encaja, lo haré.

 

Esta semana nadie tenemos a Víctor Gutiérrez, anteriormente Client Partner en Webedia y Jellyfish, que está trabajando en una serie de publicaciones sobre Branded Content bajo su proyecto: JEEM.

Branded Content: ¿funciona para todas las marcas?
Colaboración de Víctor Gutiérrez

En este post Víctor reflexiona sobre si el Branded Content es algo que tenga sentido para cualquier marca. El ejemplo que usa es el del ciclismo: sector donde lo que hasta ahora ha funcionado, han sido los patrocinios.

 

La herramienta de la semana

 
CreatorKit

Crea webs a partir de tus páginas en Notion con Popsy

 

¿Usas Notion? Si es que no, empieza ahora. Se tarda un par de horas en cogerle el truco, pero merece la pena. Daría para más de una newsletter, pero puedes empezar por estos tutoriales de Elena Madrigal.

 


Si ya es parte de tu flujo de trabajo (te puede cambiar la vida, de verdad) puedes aprovechar lo que escribas en Notion para crear tu web con Popsy.

 

Muy fácil de usar, puedes usar varios estilos y con la versión gratis tienes algo apañado y vistoso desde el primer momento.

 

Reflexiones para leer tranquilamente este domingo. Sección creada junto a:

Y que aquí van las noticias y reflexiones, con la colaboración de Growth.

Puedes leer aquí su última newsletter.

 

En su newsletter nos hablan de las big tech frente a los bancos, cómo parece que sufrimos esquizofrenia digital, cómo serán los supermercados en 5 años o de cómo usar los sesgos cognitivos a nuestro favor.

Esta vez elijo... A los bancos. El resto, en su newsletter.

 

Big Tech a por los Grandes Bancos

Empecemos por el contexto. Los bancos ofrecen dos cosas: capital y confianza.

 

En los últimos años, hemos sido testigos de cómo varias empresas del sector tecnológico han superado el trillón de dólares (billón europeo) de capitalización bursátil, algunas han alcanzado los 2 trillones y una ha rozado los 3 trillones. Sólo el año pasado, Apple generó la asombrosa cifra de 93.000 millones de dólares en flujo de caja libre (flujo de caja operativo, menos gastos de capital), Alphabet generó 67.000 millones, Microsoft llegó a los 56.000 millones y Facebook alcanzó los 39.000 millones.

 

Volvamos al principio. Los bancos ofrecen dos cosas: capital y confianza. ¿Genera más confianza Apple que el Banco Santander? ¿A quién le crees más a Google o al BBVA?

 

Algunos grandes bancos mundiales han decidido que es momento de abrazar a las grandes tecnologías para no ser sustituidos. Goldman Sachs se ha aliado con Apple para sacar la tarjeta de crédito de Apple (ayer la vi por primera vez) y JPM Chase ha llegado a un acuerdo con Amazon. 

 

En cambio, los más lentos en adaptarse pueden acabar siendo eliminados. Una gran institución tradicional con tecnología anticuada, como US Bank, podría ser superada por Google, Apple o incluso Paypal. Dado que el 82% de los estadounidenses utilizan actualmente los pagos digitales, las grandes empresas tecnológicas saben que están bien posicionadas para beneficiarse de la menor necesidad de los bancos tradicionales. 

 

Además, los gigantes tecnológicos pueden generar y aprovechar datos a gran escala y en tiempo real sobre sus usuarios, lo que les permite desarrollar productos bancarios de consumo más avanzados y ofrecerlos a los consumidores sin problemas. 

 

Qué puede detener a estas grandes tecnológicas en el sector financiero. Parece claro que los bancos tradicionales tienen una sola opción: unirse a su enemigo. Puede que sea la forma más inteligente, o la única, de que los grandes bancos saquen provecho de la digitalización del sector financiero.

 

 

Así termina la newsletter número 21. La NL09-S02. Se acerca el fin de la temporada 2, si tienes alguna idea para celebrarlo, es el momento de decirlo.

 

 

Nos vemos el próximo domingo.